ESTADISTICAS

ESTADISTICAS DE PREVALENCIA DE LA BULIMIA EN MEXICO Y OTROS PAISES

PREVALENCIA Y POBLACIÓN AFECTADA DE ANOREXIA, BULIMIA Y OTROS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN

Como no existen cifras oficiales sobre estos trastornos, las siguientes estadísticas están basadas en importantes investigaciones científicas; algunas han sido recopiladas en el ámbito de la salud pública -hospitales y centros médicos- y otras han resultado de las pesquisas e iniciativas particulares de organizaciones y asociaciones que luchan en la prevención y mitigación de los trastornos de la alimentación.

Al comparar estas investigaciones -de índole global, nacional y local- de diversas fuentes y disciplinas, las diferencias numéricas son evidentes porque sobre las estadísticas que revelan la prevalencia o el número de personas afectadas por la anorexia, la bulimia y otros trastornos de la alimentación, no existe consenso.

Algunas se ajustan a una tendencia muy conservadora que sigue los factores de criterio diagnóstico de la American Psychiatric Asociation -para Anorexia, Bulimia y otros trastornos- “cuyas descripciones clínicas se han creado a petición de las compañías aseguradoras médicas de los Estados Unidos, que necesitaban una definición estricta de las enfermedades por las que pagan, y han sido ampliamente usadas por médicos que gustan de diagnósticos claros e inequívocos. Pero estos criterios sólo describen las etapas más avanzadas de la enfermedad”.4

Otros datos estadísticos se ajustan a una segunda tendencia en la cual al seguir con menos rigidez los factores de diagnóstico de la American Psychiatric Asociation tienen en cuenta a toda la gama posible de afectación. Por esta razón sus datos son más cuantiosos que los de la primera ya que no pasan por alto aquellas formas más leves de la enfermedad, y además suman los múltiples casos de otros trastornos de la alimentación pendientes por su definición.

Las siguientes cifras recrean experiencias diversas que, al compararlas, pueden aportar pistas ineludibles sobre el alcance y las proporciones actuales de los trastornos de la

PREVALENCIA Y POBLACIÓN AFECTADA EN OTROS PAÍSES

Estados Unidos de Norteamérica

En los Estados Unidos The Eating Disorder Referral and Information Center -El Centro de Información y Referencia sobre Desordenes de la Alimentación- cree que cerca de 10 millones de Norteamericanos padecen hoy en día de desordenes alimentarios -90 % mujeres y 10 % son hombres-; mientras que The Harvard Eating Disorders Center -Centro de Trastornos Alimentarios de la Escuela Médica de Harvard- estima que el total de afectados es de aproximadamente 5 millones. El Instituto Nacional de Salud Mental no tiene cifras exactas, pero confirma que sea cual sea el número total de afectados por desordenes de la alimentación, entre los afectados por anorexia, 1 de 10 muere finalmente por inanición, suicidio o complicaciones médicas tales como fallas en los riñones u otros. 5

En uno de los libros más consultados por los estudiantes de medicina en Colombia, Principios de Medicina Interna de Harrison, el autor manifiesta no conocer la verdadera prevalencia o incidencia de la anorexia nerviosa en Estados Unidos ya que las cifras que él maneja no permiten conclusiones. Los datos de la Bulimia Nerviosa para el autor son todavía menos satisfactorios.6Es posible que la determinación de desestimar en este texto los datos estadísticos existentes en la Unión Americana se deba a que comparte los rígidos criterios de diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Americana.

En algunas muestras hasta el 6% de las jóvenes que están terminando educación secundaria tienen más de un síntoma de anorexia nerviosa. Las mujeres que se desempeñan en profesiones que requieren delgadez (bailarinas, modelos) son más propensas a desarrollar el padecimiento. En relación con la bulimia algunos estudios ingleses y norteamericanos señalan prevalencias del 2 al 4% en mujeres jóvenes, también con tendencia al incremento.

Los datos sobre la bulimia de la doctora Mary Pipher, Ph.D. -quien tiene una experiencia de aproximadamente 20 años como psicoterapeuta con múltiples casos de trastornos de la alimentación en la zona del Medio Este Norteamericano- revelan que: “La bulimia ha constituido una epidemia en la década de los ochenta y los noventa. En estos momentos entre un 8 y un veinte % de las chicas en edad escolar son bulímicas. Los psicólogos estiman que la tasa de incidencia de la bulimia entre las jóvenes universitarias es del orden de una de cada cuatro.”9

En los últimos estudios la edad de inicio de la anorexia es más baja; se han multiplicado las niñas que entran a este “infierno” desde los 11 años. Estas jovencitas generalmente pertenecen a un estrato social medio-alto y alto. Aunque ahora la afectación se está extendiendo a mujeres de todas las edades e incluso niños -se da la circunstancia de que a menor edad, mayor porcentaje de varones-, pertenecientes a todas las clases sociales y grupos raciales. Algunos investigadores admiten que han notado que ahora los niños están desarrollando los trastornos de la alimentación en edades cada vez menores; las niñas entre los 5 y 6 años, y los varones entre los 8 y los 9. 10

Los universitarios, los hombres y los atletas

La anorexia nerviosa sigue siendo rara en hombres, aunque la impresión que se percibe de los trabajos más recientes es que aumenta hasta estar en este momento entre el 5 y 15 % total de los casos -igual para la Bulimia Nerviosa (BN)- y el 40% de los afectados por el “Hambre Voraz ” o “Síndrome de Apetito Desmedido”- (SAD) pertenecen al género masculino.

Un estudio de 1996 entre los hombres de la armada norteamericana reportó una prevalencia de 2.5 % de anorexia, 6.8 % de bulimia y 40 % de trastorno del comer no especificado. Un estudio entre los hombres civiles con trastornos alimentarios dio como resultado que el 42% de los que tenían bulimia eran homosexuales o bisexuales y el 58 % de los hombres con anorexia manifestaron ser asexuales, reveló además que los factores de riesgo alternos fueron similares a los de las mujeres. 11

El Doctor Ira Sacker, director de la Unidad de Desordenes Alimenticios del Centro Médico Universitario Brookdale en Brooklyn, afirma que en los últimos 6 años se han incrementado sus pacientes masculinos con trastornos de la alimentación. Él piensa que aunque usualmente el comparativo entre mujeres y hombres con desordenes de la alimentación es de 19 a 1, para el año 2000 en su Unidad esta diferencia es tan solo de 9 a 1. “Las mujeres que sufren trastornos de la alimentación no son recriminadas por su padecimiento en cambio los hombres afectados reciben tratamiento negativo; la sociedad relaciona a un hombre muy flaco con una enfermedad grave, mientras que por ser flaca no se juzga a una mujer. ¡Es como si para ellas la anorexia fuera un asunto de moda, eso es terrible!” 12

La Doctora Elizabeth Carlton, Consejera de Admisiones del Programa de Desordenes Alimenticios del Instituto Rader en Los Angeles, cree que la sociedad no acepta a los hombres con anorexia o bulimia porque generalmente los relaciona como homosexuales o bisexuales, por esta razón los hombres tienen más dificultades para aceptar su problema e iniciar un tratamiento o terapia. La Doctora Elizabeth Beron, integrante del “Programa Manejando los Desordenes Alimenticios” en Manhatan, admite que muchos hombres tienen problemas relacionados con su identidad sexual. Sin embargo, aunque el enlace entre homosexualismo y desordenes alimenticios no ha sido establecido formalmente en una investigación, algunos expertos sienten que puede haber una conexión. Pero según Roberto Olivardia, quien intervino en un estudio realizado con hombres universitarios con desordenes alimenticios conducido por un equipo de expertos del Hospital McLean de Belmont, la homosexualidad no es un factor común en los ejemplos de hombres con trastornos de la alimentación, pero los afectados que los son siguen con disciplina su tratamiento mientras que los heterosexuales tienen dificultades. 13

Hoy más que nunca muchos hombres están afectados por trastornos de la alimentación. Se estima que entre un 10 y un 24 %de varones adolescentes en Estados Unidos han reportado ataques de “hambre voraz”, y entre el 1 y 2 % admite la práctica del vómito, el uso de laxantes o diuréticos. En 1980 un estudio universitario reveló que el 79 % de mujeres y el 49 % de hombres habían estado comprometidos en “incontrolables” excesos con la comida. En otro estudio, el 13 % de la población general universitaria reportó experimentar el mayor síntoma de bulimia nerviosa: 87 % fueron mujeres y 13 % de hombres.

Además una encuesta publicada por Psychology Today informaba que, en 1972, sólo un 15 % de los hombres se sentía infeliz con su apariencia. En 1986 ese porcentaje había crecido hasta el 54 %. En “El efecto de los medios sobre la imagen corporal de los hombres”, una investigación más reciente para una tesis de grado en psicología -1999- de la Universidad de Regina en el Canadá, se reveló que de 40 hombres estudiantes de pregrado que participaron en la muestra: todos tenían en cuenta la representación que hacen los medios de los cuerpos masculinos perfectos y que habiéndolos interiorizado los tenían en cuenta en la elaboración de la propia apreciación de su cuerpo; que estos hombres creían que era importante el aspirar a ser como -o por lo menos parecer- el estándar del hombre ideal que predomina en la sociedad; finalmente que al ver la imagen de hombres apuestos y con cuerpos ejercitados en los medios -magazines, películas y tv.- y al compararlos con los suyos se sentían insatisfechos. 14

Los hombres atletas quienes luchan por mantener su peso y talla son especialmente susceptibles al desarrollo de los desordenes alimenticios. En 1993 se estudió a 131 jugadores universitarios de football americano -peso liviano- de la Universidad de Cornell, y se reportó que el 74 % había experimentado comer de manera compulsiva. 17 % admitió haberse provocado el vómito, el 66 % experimentaba hiperactividad y el 87 % usaba el ejercicio como método para controlar su peso. En total el 42 % estaba involucrado en “patrones disfuncionales alimenticios” (descontrol alimentario y purga), y el 10 % padecía un manifiesto trastorno de la alimentación. Otro estudio de 1984 en una Universidad alemana con atletas (luchadores y corredores) reportó que el 52 % estaba comprometido en Descontrol Alimentario y un 11 % tenía claros síntomas de desordenes alimenticios. 15

La psicóloga Mary Phiper afirmó sobre el inminente crecimiento de varones con trastornos de la alimentación que: “De hecho los hombres, como grupo, se han vuelto menos complacientes con sus cuerpos… así pues, muchos hombres sienten la misma presión que las mujeres por ser atractivos y esbeltos. Si esta tendencia se consolida, acabará creciendo también la tasa de trastornos alimenticios en hombres.”9

España

Según el doctor Gonzalo Morandé, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Niño Jesús de Madrid, los datos sobre prevalencia de anorexia y Bulimia en España hasta el año 1996 mostraban que los ingresos hospitalarios aumentaron de 86 en el período 90-91 a 225 en 1996, según el conjunto mínimo básico de datos hospitalarios del INSALUD.16 De estas, el 83,1 % son anoréxicas, el 14.7 % son bulímicas y el 2,2 % restante corresponden a cuadros mixtos. El 92 % de estos episodios se produjo en jóvenes de 15 a 29 años, de los cuales el 92.8 % eran mujeres. La prevalencia de anorexia nerviosa en la población femenina de la Comunidad de Madrid se ha estimado en 0,04 % en mujeres entre 15 y 24 años y de 0,025 en mujeres entre 25 y 29 años.17 Lo anterior contrasta con los datos que maneja la Asociación para la Defensa de la Anorexia Nerviosa -ADANER- para quienes la cifra de personas afectadas con anorexia, en España, solo en el año de 1998, fue alrededor del medio millón, un número muy alto en comparación con los datos oficiales que presentan ochenta mil casos detectados, quinientos ingresos hospitalarios y más de 100 muertes. Hay que señalar que entre 1998 y 1999 España se situó como el país europeo con mayor incidencia de anorexia y bulimia.

“La situación de los familiares llega a ser tan desesperada que la anorexia y la bulimia se han convertido en una de las causas más comunes de ingresos hospitalarios forzosos, es decir, aquellos en los que interviene el juez por solicitud, normalmente, de algún familiar del enfermo o también a instancias de un fiscal que tenga conocimiento del caso. Recientemente se conoció la noticia de que un juzgado de Barcelona, especializado en incapacidades, ordenaba dieciséis ingresos forzosos al mes.” 18

Argentina

Argentina junto con Japón -la Anorexia, que en Japón fue documentada por primera vez en los años sesenta, afecta a un estimado de 1 de cada 100 mujeres japonesas, y se ha difundido a otras partes de Asia, incluyendo Korea, Singapur y Hong Kong- tiene la mayor incidencia en adolescentes con desórdenes alimenticios: una de cada diez sufre de anorexia o bulimia. Y a escala mundial ¡para qué decir!: 7 millones de mujeres y 1 millón de hombres… que tampoco se ven exentos de este mal. “Si bien la gran mayoría de pacientes son mujeres (90%), el número de hombres ha ido aumentado debido a que el cuerpo para ellos se ha vuelto un tema importante en la estética contemporánea”, sostiene Carmen Gloria Quiroz, psicóloga y coordinadora de la carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas. También se han visto casos en niñas de hasta 7 años obsesionadas por no ser gordas”. Por el momento no hay estadísticas de lo que ocurre en Chile, pero la situación no está distante de lo anterior. Centros de estudios (colegios y universidades) ven en la anorexia y la bulimia un problema de salud importante. Tanto es así que algunos colegios idearon sistemas de vigilancia para detectar conductas alimenticias sospechosas.19

En la provincia argentina de Salta un equipo de profesionales del hospital local que llevan a cabo un programa de detección y tratamiento de trastornos alimentarios encontraron en las estadísticas del último semestre de 1997 que de 190 personas atendidas: un 37% presentaba anorexia, un 15 % bulimia y el resto, otras patologías relacionadas a la alimentación como la obesidad y sobrepeso. El 4% de los afectados eran hombres, el 60% del total de víctimas no superan los 25 años y el nivel socioeconómico en la mayoría es bajo con las siguientes características: madres golpeadas, madres solteras abandonadas, y empleadas domésticas desarraigadas de su lugar de origen.20 Este último dato comprueba que la anorexia y la bulimia no sólo afectan en Argentina -igual para el resto del mundo- a las zonas urbanas sino que afligen a personas de todas las razas, sexos y clases sociales.

México

El periodista Nonantzin Martínez afirma en su artículo “Trastornos alimenticios; Obsesiones que pueden ser mortales”-escrito para PLANETAVIDA MÉXICO 04 /10/2000- que los trastornos de la alimentación son un problema cada vez más frecuente en México. De acuerdo con la psicóloga Laura Elliot, directora de psicoterapia de la clínica “Eating Disorders México”, el 0.5 % de las mujeres jóvenes padecen anorexia nerviosa, entre el 1.5 a 2.5 % bulimia, mientras que entre el 50 y el 70 % de las personas con sobrepeso son comedores compulsivos. Alrededor del 5 y 15 % de las mujeres jóvenes tienen algún síntoma que apuntan hacia un trastorno alimentario. Indica que el inicio de estos trastornos se da alrededor de los 16 años, pero el rango oscila entre 11 y 25, aunque no se puede descartar la presencia de estos problemas después de esta edad. “Se presentan con mayor frecuencia en mujeres, aunque los hombres no están exentos de padecerlos”, agrega.

PREVALENCIA Y POBLACIÓN AFECTADA EN COLOMBIA

En Colombia los niveles de prevalencia de la anorexia o la bulimia se han medido solo parcialmente. Son pocas las iniciativas que otorgan pistas sobre la creciente tasa de incidencia en el país; en el trabajo ¨Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia entre julio de 1994 y diciembre de 1995 -trabajo ganador del premio en ¨Investigación Clínica¨ XIV Congreso Colombiano de Medicina Interna, Santa Fe de Bogotá, D.C, 1996- se concluyó entre otras cosas que:

- La prevalencia de los trastornos de la alimentación en el grupo universitario estudiado es similar a la informada en países desarrollados.

- Es necesario realizar estudios en poblaciones más amplias y en especial riesgo, para conocer la realidad nacional y diseñar políticas para su detección y tratamiento. 21

Aunque en Colombia no existen estadísticas sobre la enfermedad, se han podido apreciar casos aislados en colegios de estrato 5 y 6 en la ciudad capital. Así lo reporta la Revista Semana en el artículo “Obsesiones que matan”, en este señala Nora Elena Bartolini, psiquiatra especializada en el tratamiento de trastornos alimenticios que: ” La patología esta floreciendo, hasta ahora hemos analizado unas 500 bachilleres y hemos descubierto casos de colegios en donde hay hasta 6 alumnas con anorexia y bulimia avanzada”.

Por otro lado, el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Antioquia estimó, para el segundo semestre de 2000, que cerca del 2 % de las colombianas estaban afectadas por anorexia. Lucrecia Ramírez Restrepo, psiquiatra de este estamento, pasó de recibir una paciente afectada por este trastorno al mes a tener dos o tres semanales. Y esto sucede en todas las ciudades del país, lo que hace unos años eran casos aislados de anorexia son ahora una tendencia creciente y alarmante en la consulta de médicos psiquiatras, endocrinólogos, pediatras y nutricionistas. Varias pruebas pilotos hechas en colegios de Bogotá por la Psiquiatra Nora Elena Bartolini, especialista en Trastornos de la alimentación, encontraron que el porcentaje de niñas con anorexia es igual al que existe a nivel mundial, del 1 al 4 %. 22

PREVALENCIA Y POBLACIÓN AFECTADA EN CALI

La ciudad de Cali no está exenta de vacíos estadísticos con respecto a la afectación de los trastornos de la alimentación, es por esto que María Adelaida Arboleda, Médico psiquiatra de planta del Hospital Psiquiátrico San Isidro, tiene programado un estudio de prevalencia para el 2001 en Cali en el cuál pretende demostrar a las directivas del Hospital Psiquiátrico la necesidad imperiosa de tener una clínica de Trastornos de la alimentación en Cali que se ajuste las necesidades particulares de nuestra cultura y no a las de otros países.

Ella cree que los criterios diagnósticos del American Psychiatric Asociation no son del todo aplicables a nuestra realidad y que aquí sólo sirven como guías básicas: “Estos cuestionarios o escalas existentes para detectar la anorexia son instrumentos propios para otras culturas. No son aplicables a nuestra realidad, no están validados en nuestro medio. Un profesor mío incluso decía que el DSMIV era un “ataud” donde pretendían colocar en cuadritos a las personas. Realmente las personas no son tan cuadriculadas.”

La doctora Arboleda trata a gran cantidad de los pacientes afectados con trastornos alimentarios que llegan al psiquiátrico y, junto con varios profesionales entre las cuales está incluida la trabajadora social Lucía Restrepo -Jefe del Departamento de Trabajo Social del Hospital Psiquiátrico San isidro-, forma parte de un grupo de estudio sobre las novedades respecto al tratamiento de los trastornos de la alimentación.

Población universitaria

Algunos datos sobre la prevalencia de estos trastornos han sido recolectados en universidades como la San Buenaventura y la Javeriana, dando lugar a proyectos similares al de la doctora Arboleda pero con énfasis en la posible población universitaria afectada. Los resultados definitivos de esos sondeos estarán terminados en el segundo semestre de 2001.

La psicóloga Myriam Orozco de Cabrera, encargada del departamento de Servicio Psicológico de la Universidad Autónoma de Occidente, confirmó que de 800 estudiantes que solicitaron asesoría psicológica sólo dos sufrían de trastornos alimentarios. Estas chicas fueron remitidas a tratamiento con un experto y se sigue de cerca su proceso. Es casi seguro, afirma Orozco, que el número de personas afectadas por trastornos alimentarios en la Autónoma y en las otras universidades locales sea mayor al de los reportados oficialmente.

En la Universidad Santiago de Cali, Alvaro Reveiz, jefe de psicólogos del centro educativo, estuvo encargado del único caso de anorexia oficialmente tratado en la institución. Sin embargo él mismo reconoce que muchos afectados por trastornos de la alimentación conocidos en su universidad no desean ni han intentado recibir tratamiento psicológico, por esta razón no han sido reportados al servicio sicológico

Población escolar

El mismo Reveiz trató algunos casos en su consulta privada con recuperaciones satisfactorias.Animado por esta experiencia supervisó el trabajo final de metodología de la investigación de dos estudiantes del Colegio Hispanoamericano que intentaban averiguar la potencialidad subyacente a trastornos alimentarios de las estudiantes de décimo grado en dos colegios públicos femeninos caleños, en los cuales la mayoría de sus estudiantes pertenecen a estratos socioeconómicos medios.

Entre las conclusiones de esa investigación se encontró, entre otras, que el 66 % de las entrevistadas no estaban conforme con su apariencia, el 66 % acostumbraba a mirarse mucho al espejo, 37 % practicaban dietas frecuentemente, que el 91 % no cumplía esas dietas, el 35 % han intentado bajar de peso dejando de comer, 39 % come más de 3 veces al día y que 39 % se siente sobreprotegida por sus padres. A pesar de los que los datos revelaron una clara predisposición hacia los trastornos de la alimentación, fueron tres los casos encontrados, estos estaban fuera de la muestra investigativa porque se trataban de niñas del grado noveno, una de ellas se encontraba interna en el hospital psiquiátrico San Isidro, debido a su peso excesivamente bajo, 30 kilos y a un intento de suicidio.23

Por datos no formales se conocen muchos casos de anoréxicas en colegios privados con población perteneciente al estrato socioeconómico alto de la ciudad. En uno de estos en particular, el Colegio Bolívar, la Asociación de Padres de Familia manifestó abiertamente su preocupación; consideraron que una chica afectada podría ser mal ejemplo para las demás. Ante esta manifestación las directivas del plantel llamaron la atención de los padres de una niña visiblemente enferma por anorexia; advirtiéndoles que la niña corría peligro pues estaba muy débil y, alentándolos para que la llevaran a tratamiento, expresaron que “se lavaba las manos” con respecto a lo que le pudiera pasar a dicha alumna en el plantel. A raíz de los casos de trastornos de la alimentación el servicio psicólogico del colegio empezó a idear la manera de ayudar a los padres de alumnos afectados por estos síndromes ofreciendo su asesoría, esta iniciativa es igual para otros colegios de la ciudad.

En el colegio Inglés de los Andes de la ciudad de Cali los padres de familia empezaron a notar una situación preocupante en los grados de primaria: las niñas desde el tercer grado empezaban a “cuidarse” y presentaban pesos realmente bajos para su edad, a la vez los varones en su mayoría presentaban sobrepeso. Ante el llamado de atención de los padres, las directivas del colegio plantearon una estrategia que pretende incentivar los buenos hábitos alimenticios en sus alumnos. Contrataron la asesoría de una nutricionista la cual escogió dentro del profesorado coordinadores por curso para formar un grupo de trabajo encargado, entre otras cosas, de hacer un seguimiento de los comportamientos alimentarios de los alumnos para efectuar una evaluación.

Desde el mes de agosto de 2000 los coordinadores han apreciado, entre otras cosas que, los varones con cuadros familiares disfuncionales tenían los pesos más altos dentro del curso, y que en los descansos eran verdaderos comedores compulsivos de “comida basura”. Esta loable política institucional pretende que sus estudiantes logren en el colegio tener costumbres alimenticias sanas y luego asesorar a los padres de acuerdo a la necesidad específica de cada escolar.

En la “Medición de la ingesta dietaria en la Población Escolarizada de Cali “,investigación realizada por la pediatra Beatriz Gracia y el pediatra Alberto Pradilla -Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle- para el departamento de Pediatría de la Universidad del Valle con el objeto de conocer la adecuación de la dieta y las características de los patrones alimentarios que pudieran ser factor de riesgo para enfermedades de los escolares de Cali. Se aplicó una herramienta metodológica a 2800 escolares entre 6 y 18 años pertenecientes a diferentes estratos sociales y educativos, descubriéndose una ingesta promedio alta de calorías y proteínas para todos los grupos de edad, sexo y nivel social siendo levemente mayor en el estrato alto y para los varones. También se determinó una diferencia significativa en la ingesta de grasa total saturada dada en especial por el tipo utilizado en preparaciones en el estrato medio y un alto consumo de azucares simples representado en gaseosas y otras bebidas en el núcleo social educativo alto. El porcentaje de adecuación del consumo de calcio hierro fue relativamente bajo para toda la población, así como el consumo de verduras y fibra.

Existen creencias alimentarias inadecuadas, gran confusión y desconocimiento de la relación de dieta con salud y enfermedad aún entre maestros y padres de familia de los tres núcleos sociales educativos. Los resultados coinciden con estudios nacionales que muestran tendencia al aumento en la ingesta de calorías y proteínas, permaneciendo bajo el consumo de algunos micronutrientes como el hierro. Esto se refleja en la tendencia observada también hacia el sobrepeso y la obesidad. Se reconoce el papel determinante de la dieta como factor condicionante de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas en la población escolar de Cali, y que esta situación es modificable si se implementan programas desde la niñez que promuevan estilos de dietas saludables en la población.

El doctor Pradilla -experto en nutrición, quien trabajó muchos años con la OMS y la OPS- reconoce que aunque en el ámbito de la Salud Pública -en el Valle y en Colombia- se habla o se investiga sobre los trastornos de la alimentación, son voces aisladas. Admite que desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle -Facultad de Salud- se le han pasado reportes al Ministerio de Salud y se les ha dado a conocer los resultados inquietantes de su investigación en nutrición -Departamento de Pediatría-, pero que a pesar de eso aun no existe política preventiva ni de mitigación para estos trastornos del comportamiento alimentario en el país.

En otro colegio de clase media alta -su nombre se mantienen en reserva por petición de la fuente- ante las malas costumbres alimenticias de muchos de sus párvulos los directivos frecuentemente programan charlas de concientización a los padres sobre la manera correcta de nutrir a sus hijos mediante hábitos alimenticios saludables; hasta los profesores supervisaban las loncheras.

La determinación de este colegio es un ejemplo de como en el país se empieza a gestar un movimiento social que pretende luchar, en el presente y pensando en el futuro, contra la amenaza de los trastornos del comportamiento alimentario. El Programa Específico contra los trastornos de la alimentación que dirige el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Antioquia, el Programa de ayuda que lanzó en el segundo semestre de 2000 la Cruz Roja Colombiana y el Programa Equilibrio, entre otras, son las agremiaciones que en la actualidad luchan en nuestro país para que el flagelo de los trastornos alimentarios no se convierta en una epidemia generalizada.

Es importante entender que toda esta realidad se enmarca en las sociedades industrializadas, pues la población afectada por la Anorexia y la Bulimia parecería estar localizada casi en su totalidad en las zonas urbanas de países con culturas altamente competitivas que juegan en el ámbito de la globalización, en las cuales las massmediatización ha representado un papel importante: “Actualmente estos desordenes alimentarios, que alguna vez se limitaban a las culturas occidentales ricas, se presentan en todo el mundo. “estaba en Fiji el año en que se introdujo la televisión -cuenta la doctora Anne Becker, directora de Investigación del Centro de Desordenes Alimentarios de Harvard- los desordenes alimentarios eran virtualmente desconocidos en ese tiempo”. Cuando regresó, tres años más tarde, el 15 % de las jóvenes de la investigación se provocaban el vómito para perder peso

México

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